“Como estos medicamentos reducen considerablemente el apetito, las personas pasan a consumir porciones más pequeñas y cada comida necesita ofrecer una mayor calidad nutricional. Esto implica ir más allá de las proteínas e incluir también fibra, vitaminas y minerales, ayudando a cubrir las necesidades del organismo, preservar la masa muscular y dar soporte a funciones importantes, como el sistema inmunológico, además de contribuir a la salud de la piel y el cabello”, explica el médico nutriólogo y magíster en Nutrición y Alimentos, Dr. Nataniel Viuniski, miembro del Consejo Consultivo de Nutrición de Herbalife.
Sin embargo, este cambio no se limita a quienes utilizan estos medicamentos. Refleja una tendencia más amplia en nutrición, que ha comenzado a valorar la llamada densidad nutricional de las comidas, es decir, la cantidad y variedad de nutrientes que aportan en relación con el número de calorías.
En este contexto cobra protagonismo la nutrición esencial: productos diseñados para concentrar distintos nutrientes esenciales (como proteínas, fibras, vitaminas y minerales) en una sola porción, con un contenido calórico controlado, como ocurre con los batidos nutricionales.
“Además de las proteínas, que favorecen una mayor saciedad y ayudan a prevenir la pérdida de masa muscular, estas formulaciones suelen aportar fibra, que contribuye al buen funcionamiento intestinal, así como vitaminas y minerales importantes para el metabolismo, el sistema inmunológico, la salud ósea y muchas otras funciones del organismo”, afirma Viuniski.
Otro aspecto destacado es la practicidad de estos alimentos, ya que su preparación toma solo unos minutos y pueden prepararse en un vaso mezclador o en una licuadora. Por ello, pueden ser una alternativa para profesionales que pasan gran parte del día fuera de casa, estudiantes, personas físicamente activas y quienes buscan mantener una alimentación equilibrada a pesar de una rutina exigente. En estas situaciones, ayudan a evitar que las comidas principales sean reemplazadas por refrigerios rápidos, que suelen ser altos en calorías y bajos en nutrientes.
“Cuando está bien formulado, un batido puede representar una alternativa interesante para situaciones específicas, como jornadas de trabajo intensas, viajes o después de la práctica de actividad física. Lo importante es que forme parte de un patrón de alimentación saludable y variado”, concluye el nutriólogo.

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